Seleccionar página



La República Popular China ha vuelto a encontrarse debajo de todos los focos en la semana que pasó, esto no es ninguna novedad y a nadie debería de sorprender la capacidad de marcar la agenda mundial, siendo el país más poblado, dueño de una economía tan potente y controversial, en automático se ha convertido en el principal jugador a la hora de definir los destinos de la macroeconomía con tan sólo filtrar un rumor.

En las últimas décadas la China milenaria ha ido mutando a una suerte de socialismo de mercado, aunque suene irónico o una contradicción en sí, el gigante asiático ha implementado un crecimiento de manera exponencial en sus múltiples industrias, empujando a su economía y sociedad a límites insospechados en décadas atrás e ingresando de lleno como parte del comercio mundial.

Hoy en día podemos encontrar todo tipo de desarrollos chinos en alta tecnología, vehículos, maquinaria pesada, conectividad, inteligencia artificial, programas espaciales, programas nucleares, infraestructura de todo tipo, petróleo, etc. Ya no parece ser casual esta diversificación y capacidad de llegada a cualquier rincón del planeta, sino más bien una acabada estrategia para ir alcanzando el control y seguimiento de la mayoría de la información global disponible, como es el caso de sus convenios de desarrollo y vigilancia aeroespacial firmados con múltiples países, por ejemplo la Estación Satelital instalada hace unos años en el sur de la República Argentina y precisamente esa capacidad de control de las telecomunicaciones, en este nuevo siglo, el de la revolución digital y la era del conocimiento a través de la información, una de sus principales herramientas.

De la mano de Xi Jinping se está llevando a cabo la mayor colonización del siglo XXI, sin la necesidad de derramar una gota de sangre o arrojar un ataque fulminante, ni de imaginar una estrategia bélica de ocupación hostil de un territorio (aunque poder de fuego y fuerza armamentista no le falta), sino más bien ha sido una técnica de paciencia y goteo; Poco a poco, fueron acaparando la captación de inversiones de mano de obra intensiva de las mayores multinacionales, luego comenzaron a elevar su nivel de consumo interno, posteriormente comenzaron a ser socios accionarios de esas mismas multinacionales, por último comenzaron a comprar deuda soberana de la mayoría de las potencias occidentales, para terminar convirtiéndose en los dueños de las decisiones más importantes en temas de medio ambiente, dado que son al día de hoy los líderes en emisiones contaminantes alrededor del globo.
Se estarán preguntando hacia dónde va esta breve columna de opinión y por que el encono con la República Popular China…. No es algo personal, pero si una preocupación de lo que sigue, ¿cuál es el trasfondo de los últimos sucesos que afectaron inclusive nuestra vida diaria y la forma de relacionarnos con nuestro entorno cercano?.
Hace 2 años que el mundo quedó prácticamente en pausa por motivo de la actual pandemia de COVID-19 y que según los pronósticos aún resta tiempo para que sea cosa del pasado, al respecto hay fuertes fundamentos para pensar que el mentado virus no fue un aviso de la madre Tierra a través de los Murciélagos, para que detengamos nuestra compulsión a la autodestrucción, sino más bien parece que el origen se debe buscar en los laboratorios del régimen en la ciudad de Wuhan.

Como mencionaba al principio, la semana que pasada desayunamos con una catástrofe en los mercados, caídas estrepitosas en los índices de las principales bolsas de valores del mundo, desplome en las acciones de las compañías más renombradas y las principales monedas, derrumbe del nuevo entorno de las criptomonedas, todo este efecto dominó se originó por la posibilidad de que la principal desarrolladora de proyectos inmobiliarios, Evergrande, estuviese al borde de la quiebra y cesación de pagos, con tan solo con esa sola posibilidad fue suficiente para volver a pensar en un crack mundial de dimensiones similares o peores de la crisis de 2008, con la debacle de los créditos subprime y la quiebra de Lehman Brothers.
Finalmente, para abonar al desconcierto general, para cerrar la semana con otra mala noticia para los inversores y aficionados a las nuevas reinas del mercado, las criptomonedas, el Banco Central Chino, reiteró su aversión a este tipo de instrumentos descentralizados y emitió un alerta de ilegalidad para aquellos particulares, exchanges y bancos que tuviesen algún tipo de posesión en el mercado chino, cabe destacar que pocos meses atrás se había prohibido la actividad de minado de las mismas, nada nuevo bajo el sol, desde el año 2017, China se ha mostrado muy en desacuerdo de todo lo relacionado a las divisas virtuales, blockchain y sus derivados, esto naturalmente porque en todo lo que el régimen no pueda ejercer control, seguimiento e intervención, les resulta inconcebible y factible de sanción.

Con lo antes mencionado podemos dar cuenta del intervencionismo Chino y sus alcance, así que veremos como decanta esta historia y ¿cuál será el final de este Cuento Chino?, interrogante a la que sólo el destino y la intervención a tiempo de los demás jugadores de peso del mercado podrán responder.

Las nuevas políticas de los Bancos Centrales ante la 3er ola del COVID.
Los nuevos retos de los Bancos Centrales a Nivel Global para mantener …
Criptomonedas podrían adherirse a marco legal existente
El expresidente de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos …
Finanzas Millennials
Los millennials, la generación nacida entre 1982 y 1994, cuya principal característica …
Los Claros oscuros de las finanzas que rodean a Lionel Messi.
Claros Se recuperarón en 48 horas lo que se invirtió en Leonel …
<strong>Enzo O. Galli</strong>
Enzo O. Galli

Analista Financiero de Algo Global